La democracia, término el cual Putin defendió ante medios internacionales y consagró mediante definiciones absolutamente radicalistas encerradas en un nacionalismo crítico ruso y un antihumanismo absurdo, parece que decayó finalmente en Rusia para la vista de todos los internacionales y amantes de la política. Levemente la Rusia Unida se vio enfrente de su propio cementerio, que desde su llegada al poder, han tenido que enfrentar primordialmente ante la contrariedad que Organizaciones Intergubernamentales como la GUUAM (actual GUAM) le han otorgado.
Semanas atrás de las elecciones del día de ayer, Rusia acusó públicamente los actos realizados en Tbilisi, Georgia, por la policía local y la actitud del gobierno de dicho país. Fue el apoyo económico que otorgaron los mismos rusos a los opositores al gobierno georgiano quienes implementaron una serie de levantamientos agresivos en contra de la policía que retenía la entrada al parlamento en la capital de dicho país, este acto conllevó como resultado directo la respuesta agresiva de la policía para retener el intento de Golpe de Estado y la declaración del Estado de Emergencia hecha por el presidente Mikheil Saakashvili, quien asimismo adelantó las elecciones presidenciales al 5 de enero del año 2008 y posteriormente renunció a su cargo. Fue la sanción a la televisora Imedi que cautivó la imágen georgiana ante los medios internacionales y el arresto del principal organizador del frente opositor, Okruashvili, quien públicamente había hecho demandas sin evidencia al gobierno local. Efectivamente Okruashvili fue liberado luego de la fuerte respuesta del occidente, aunque tuvo que pagar un alto costo por su fianza y disculparse ante el pueblo georgiano por sus falsas declaraciones.
Rusia habló a más no poder, y días después aclaró que para Rusia era indiferente si Georgia aceptaba o no que las provincias de dicho país soberano, como lo son Abkhazia y Ossetia del Sur, votaran en las elecciones de Rusia y no de Georgia. Los ciudadanos de ambas provincias, poseen pasaporte ruso otorgado con toda violación al derecho internacional y a la constitución de Georgia y la Carta de las Nacionaes Unidas. Un salto a la izquierda.
Posteriormente Putin anunció que únicamente permitiría el ingreso de 70 observadores de la OSCE para vigilar las elecciones, recordando que cuatro años atrás habían sido un poco más de 400 funcionarios. Posteriormente el líder opositor de la "Otra Rusia", el ajedrecista Kasparov, lideraría una protesta en contra del gobierno de Putin y sería encarcelado por cinco días, entre los cuales junto a sus colegas el exajedrecista recibiría varios castigos físicos, como única excusa: alterar el orden público.
Durante estos cinco días Kasparov no recibió ni una sola visita en su celda, a menos de las deseadas, ni familiares ni amigos de trabajo fueron permitidos siquiera en el edificio en el cual se encontraba detenido. Su exrival en las tablas, Karpov, intentó dar con él, y siquiera una figura tan importante logró ingresar a los dominios.
Como acto seguido, amenazado por la fuerza cobrada por el ajedrecista, Putin tomó la libre decisión de eliminarlo de las votaciones y es por eso que Kasparov no pudo ser candidato. Y Putin ganó con una mayoría limitada, ante la enorme abstinencia en participación poblacional y la falta de su rival más determinante, y de igual forma hay severas sospechas de fraude electoral que ya quince países del occidente han pedido revisar con detalles.
Kasparov admitió en varias entrevistas luego de conocer los resultados que catalogaba a estas elecciones como la tumba de la democracia rusa y acusó a los grupos proputin por utilizar de blanco a los miembros de la Otra Rusia varios días antes de las elecciones por intimidarlos con abuso físico.
Es así como Rusia señaló los actos democráticos del gobierno georgiano y terminó violando a un nivel mayormente elevado cualquier acto diplomático aceptable en el moderno Sistema Internacional. La victoria de Putin es la muestra del nacimiento de un nuevo fascismo ofensivo, Occidente debe estar atento.
La estrategia política se incrusta en el Este del viejo continente, y solamente el tiempo dirá lo que irá a pasar.
Semanas atrás de las elecciones del día de ayer, Rusia acusó públicamente los actos realizados en Tbilisi, Georgia, por la policía local y la actitud del gobierno de dicho país. Fue el apoyo económico que otorgaron los mismos rusos a los opositores al gobierno georgiano quienes implementaron una serie de levantamientos agresivos en contra de la policía que retenía la entrada al parlamento en la capital de dicho país, este acto conllevó como resultado directo la respuesta agresiva de la policía para retener el intento de Golpe de Estado y la declaración del Estado de Emergencia hecha por el presidente Mikheil Saakashvili, quien asimismo adelantó las elecciones presidenciales al 5 de enero del año 2008 y posteriormente renunció a su cargo. Fue la sanción a la televisora Imedi que cautivó la imágen georgiana ante los medios internacionales y el arresto del principal organizador del frente opositor, Okruashvili, quien públicamente había hecho demandas sin evidencia al gobierno local. Efectivamente Okruashvili fue liberado luego de la fuerte respuesta del occidente, aunque tuvo que pagar un alto costo por su fianza y disculparse ante el pueblo georgiano por sus falsas declaraciones.
Rusia habló a más no poder, y días después aclaró que para Rusia era indiferente si Georgia aceptaba o no que las provincias de dicho país soberano, como lo son Abkhazia y Ossetia del Sur, votaran en las elecciones de Rusia y no de Georgia. Los ciudadanos de ambas provincias, poseen pasaporte ruso otorgado con toda violación al derecho internacional y a la constitución de Georgia y la Carta de las Nacionaes Unidas. Un salto a la izquierda.
Posteriormente Putin anunció que únicamente permitiría el ingreso de 70 observadores de la OSCE para vigilar las elecciones, recordando que cuatro años atrás habían sido un poco más de 400 funcionarios. Posteriormente el líder opositor de la "Otra Rusia", el ajedrecista Kasparov, lideraría una protesta en contra del gobierno de Putin y sería encarcelado por cinco días, entre los cuales junto a sus colegas el exajedrecista recibiría varios castigos físicos, como única excusa: alterar el orden público.
Durante estos cinco días Kasparov no recibió ni una sola visita en su celda, a menos de las deseadas, ni familiares ni amigos de trabajo fueron permitidos siquiera en el edificio en el cual se encontraba detenido. Su exrival en las tablas, Karpov, intentó dar con él, y siquiera una figura tan importante logró ingresar a los dominios.
Como acto seguido, amenazado por la fuerza cobrada por el ajedrecista, Putin tomó la libre decisión de eliminarlo de las votaciones y es por eso que Kasparov no pudo ser candidato. Y Putin ganó con una mayoría limitada, ante la enorme abstinencia en participación poblacional y la falta de su rival más determinante, y de igual forma hay severas sospechas de fraude electoral que ya quince países del occidente han pedido revisar con detalles.
Kasparov admitió en varias entrevistas luego de conocer los resultados que catalogaba a estas elecciones como la tumba de la democracia rusa y acusó a los grupos proputin por utilizar de blanco a los miembros de la Otra Rusia varios días antes de las elecciones por intimidarlos con abuso físico.
Es así como Rusia señaló los actos democráticos del gobierno georgiano y terminó violando a un nivel mayormente elevado cualquier acto diplomático aceptable en el moderno Sistema Internacional. La victoria de Putin es la muestra del nacimiento de un nuevo fascismo ofensivo, Occidente debe estar atento.
La estrategia política se incrusta en el Este del viejo continente, y solamente el tiempo dirá lo que irá a pasar.
Kaji Gonenashvili
San José, Costa Rica
04 de Diciembre de 2007
San José, Costa Rica
04 de Diciembre de 2007
No hay comentarios:
Publicar un comentario