La masividad mediática en las relaciones internacionales no conmemoran la veracidad del equilibrio en la emisión informativa, dado al caso que se necesita analizar, ante la importancia de la intervención de los diferentes hemisferios en todas las temáticas mundiales como raíz de la interdependencia en cuanto a la inclinación política gubernamental en el sistema internacional, urge poseer instrumentos de control cualitativo en cuanto a la emisión de datos relevantes.
Cabe señalar directamente temáticas históricas que son desconocidos por altos funcionarios en cuyas manos se encuentran votaciones no determinantes, pero sí de cierta participación en cuanto a la búsqueda de soluciones, y todo como consecuencia del mismo sistema mediático limitado que se posee en el globo, subrayando con furia el renacimiento de los estatutos estado-céntricos que han resurgido en el nuevo mundo y consagran, de nueva mano, la dominación en las portadas noticieras del mundo.
No es afán del autor de este artículo comentar en primera persona, pero posiblemente muchos renglones de los siguientes párrafos se consagren como tales, y esto va directamente consagrado debido a la necesidad de optar por un relato conversacional más allá de un artículo saturado de eventos que para muchos se contagian como nulos, ya que a diferencia de lo que se podría leer en muchos medios internacionales, lo que se comentará en este artículo es la verdad de los eventos que siquiera entran en tela de juicio por los bandos involucrados, en otras palabras, no se hablará de una noticia moderna, sino de la raíz de este conflicto con el afán de promover dentro de los verdaderos interesados la decisión de la toma de una posición sólida en esta discusión.
Cabe señalar directamente que la influencia negativa mediática es incluso absurda en estos eventos trascendentales. Ante la estrategia ofensiva mediática utilizada por las potencias a la hora previa y posterior a sus diligencias militares en demás países, evaden la posibilidad de que esta parte emita su perspectiva del conflicto, similar ha ocurrido en este enfrentamiento entre Rusia y Georgia sobre varios territorios internos del país caucásico, y aunque tanto la presa francesa como la norteamericana han validado más un apoyo al segmento minucioso de los georgianos, ha sido Rusia la promotora de las secuencias más alentadoras en el medio informativo, y esto altamente resaltado por poseer una agencia de emisión en el idioma español.
Consecuencia a ello, y directamente relacionado a Ria Novosti, las emisiones de puntos absolutamente radicales han sido promotoras de noticias de primera página en importantes periódicos españoles, que de igual forma influencian las principales editoriales en el continente latinoamericano, que muchas veces más allá de buscar una objetividad en las noticias, intenta evitar la labor de tener que traducir de noticieros que se emitan en demás idiomas.
Curiosamente esto ha sido aún más consolidado, y la real importancia de la media ha favorecido mi punto de vista en la temática, y no bastaba escuchar al líder cubano Raúl Castro proclamar en una entrevista radical acerca de la guerra del pasado mes de agosto del 2008 en Osetia del Sur entre los ejércitos georgianos y los rusos, clamando – “Osetia del Sur debe ser reintegrado a Rusia porque siempre han sido parte de Rusia”. Al escuchar estas declaraciones, lo primero que pensaría una persona que conoce de la situación en general, al menos de salpique, no querría seguir escuchando o al menos optaría por valorar el reportaje televisivo en un extraño acto de parodia que intenta menospreciar al valeroso caballero cubano… pero eran palabras verídicas que buscaban dar un espaldarazo a Rusia, pero que curiosamente ni eso hicieron ya que lo clamado por Don Castro poco o nada tenía que ver con el papel de Rusia en este conflicto.
¿Por qué no?, acudamos directamente al grano, los rusos en ningún momento han clamado por el factor de que Osetia del Sur es parte de Rusia, es más, nunca ha sido parte de Rusia aún en los juegos conflictivos que hubieron antes de la proclamada Unión Soviética ni los acuerdos monárquicos previos. La excusa rusa para intervenir en el conflicto, además de la inocente decisión global de otorgarles la arbitrariedad en el asunto, algo que han hecho con mucha inclinación a sus intereses estatales más allá de los de las partes involucradas, que al final son ellos mismos; era la legítima defensa de los ciudadanos rusos en Osetia del Sur, que son ilegalmente ciudadanos rusos, pero que la constitución rusa proclama la defensa de los mismos sobre cualquier otra constitución nacional o internacional alrededor o en cualquier esquina del mundo.
Mientras los delegados de los países occidentales, quienes ante su completo desconocimiento por la situación histórica de la región optaron por otorgar la arbitrariedad al peor enemigo, y siguen investigando las causas de los últimos conflictos en la región, omiten los verdaderos factores que intentaremos relevar con este documento, que serán generalizados para evitar el ingreso a datos minuciosos, pero que de igual forma mostrarán alta relevancia al menos para aquellos quienes fundamenten sus mentes para el conocimiento y la interpretación de los eventos de esta región.
Antes de continuar, sin la osadía de abandonar el enfoque cuyo fundamento se proclamó párrafos atrás, se debe inculcar en pergamino que la desinformación no es cuestión únicamente de niveles sociales, sino también influye en decisiones políticas de suma importancia. Por suerte el espaldarazo que el Gobierno Cubano pretendía para en pro a los rusos fue un completo fiasco, y eso que los diferentes medios amarillistas no descubrieron lo que su servidor descubrió. Y es que con lo único que se asemejaban las declaraciones del mandatario cubano eran con las palabras que días atrás habían sido publicadas en la parte de comentarios en la página de Ria Novosti por parte de un extremista pro-ruso de nacionalidad uruguaya de aproximadamente 20 años carente de cualquier estudio en el ámbito necesario y con la única finalidad de proclamar su irresistible apoyo a Rusia por ser un país “bello” de “mujeres fáciles” y “bebida libre”. En otras palabras, un fanático extremista comentó sin fundamento, y terminó siendo la principal fuente para que un líder político internacional declarara en todos los medios del globo…
Pero no desviemos la centralidad de este artículo que evitará hablar de temáticas que se incluirán en una edición más amplia y digna del contenido, no se comentará acerca del imperialismo sadistas de los rusos al inicio y final de su historia, no se hablará de los puntos rojos del comunismo de provincias como Karabaj, Abjasia, Osetia del Sur, Acharia, Transniéster y Crimea; ni de la aniquilación de pueblos enteros como el caso de Chechenia, tampoco se hablará de los intereses neo-nacionalistas de la política rusa, sino de la situación histórica relevante de Abjasia.
¿Por qué Abjasia y no Osetia?, porque Osetia ya estalló y la centralidad de este desequilibrio se encuentra en Abjasia, y pronto estallará, y la finalidad de este artículo es intentar influenciar futuros politólogos, no a utilizarlo de fuente, sino a optar por buscar demás fuentes para evitar que importantes figuras con voto, como se aclaró previamente, en ciertas decisiones (porque al fin nunca nadie hace nada más que demorar o estorbar realmente) tengan un mayor conocimiento que talvez les aproxime a una única verdad y no tengan que valerse de sus intereses minuciosos y poco crédulos para contrarrestar todos los eventos mundiales.
Se iniciará con una inclusión histórica de los principales actores de la región, y entenderán con la explicación cronológica qué ocurrió realmente y que conllevó a los conflictos que actualmente se proclaman entre Georgia y Rusia, al menos en la zona de Abjasia que la centralidad del todo.
La historia georgiana data más allá de cualquier mirada periódica, incluso se ha convertido en un hogar de búsqueda masiva para los principales arqueólogos del globo en su afán de encontrar las piezas humanas más antiguas de la civilización, y han datado con los enteros más prolongados de la era. Pero si se apunta a evidencias históricas, en la región georgiana más amplia de lo que en el moderno mapa se refleja, aparecieron los primeros “georgianos”, término que definiremos más adelante, en la era de piedra con trascendencias significativas en la era de plata.
Existían entonces dos regiones bien definidas por terminología histórica, Kolkheti (Georgia Occidental) e Iberia (Georgia Oriental), de su proveniencia existen muchas teorías y rumores, pero se consagran por habitar en la misma región. Por el formato de vida, se almacenaban en tribus y por ende cada una poseía su propio lenguaje, curiosamente no tan distinto uno del otro, especialmente en la región de Iberia donde las similitudes eran, posiblemente por la interacción, mucho más reducidas.
Según las viejas teorías, los habitantes de Kolkheti provenían de los áridos desiertos del Sahara en Egipto, un grupo de nómadas habría recorrido los tres continentes en línea recta para finalmente establecerse en las temperaturas estacionarias de la costa del Mar Negro; en cuanto a los ibéricos, provenían de pueblos que habitaban entre los ríos Tigris y Éufrates en la Ásia Menor, actualmente Turquía. Pero la teoría más consolidada, principalmente por apoyo de evidencias religiosas con cierto ímpetu en las jerarquías tribales, era de la comunión de estas personas en la región.
La historia clama por Tharghamos, hijo de Gomer y hermano de Ashkenaz y Rihat, consolidado por Génesis 10:3 de la Biblia, como líder de la familia que habitaría toda la región sur caucásica. Fue padre de ocho jóvenes entre los cuales repartió la región, enviándolos en diferentes sentidos con el afán de promover la misma tenacidad que utilizó su antecedente Moisés al descifrar el destino de sus hijos antes de bajar del Monte Ararat y establecerse en la central sur-Caucasia, actual Georgia. Los hijos de Tharghamos, conocido también como Togarmah en antiguo hebreo, se llamaron Hayk, Kartlos, Bardos, Movakos, Lekos, Heros, Kaukas y Egros. De allí surgieron diferentes comunidades, de los descendientes de Hayk surgieron los actualmente conocidos como armenios, en el idioma “armenio” su nación se llama “Hayastan”, lo cual significa en su perfecta traducción “Tierra de Hayk”. En cambio la mayor revolución lo hizo el hijo Kartlos, quien se encargó de unirse con varios de sus hermanos para consolidarse como una figura paterna en toda la región por ser el mayor de ellos, conmemorándose de esta forma los “georgianos” que en el idioma local llaman a su tierra “Sakartvelo”, en su traducción “para los de Kartlos”. Y la nacionalidad georgiana es proclamada como “kartvelebi” o en su aclaración “los de Kartlos”.
Estos fundamentos fueron mayormente consolidados por actores de dichas temporadas, conocidos tanto en el mundo oriental como occidental, tales como el judío-romano Josephus, el cura católico Jerónimo (San Jerónimo), el arzobispo Isidoro de Sevilla (San Isidro), el teólogo Hipólito de Roma, el dedicado Teodoro de Cyrus, Eusebio de Caesarea, el historiador armenio santificado por la iglesia local Moisés de Joren y el historiador eclesiástico georgiano Leonthi Mroveli. Asimismo se consagra el evento histórico con la afirmación de que Tharghamos recibió el terreno posterior a habitar en Babilonia, sus tierras eran descritas entre dos montes (Elbrus y Ararat) y entre dos mares (Negro y Caspio).
La sólida unificación de las diferentes regiones georgianas se consolidó en el siglo IV antes de Cristo, cuando Pharnavaz I alineó a varios pueblos de Iberia para finalmente expulsar al oficial militar Azo, quien complementaba órdenes de Alejandro Magno en la región. Ante la victoria, Pharnavaz liberó a la gran mayoría del territorio de Kolkhida y unificó la primera Georgia y los hijos de Kartlos, promovió importantes promociones sociales como la implementación del idioma georgiano en todo el país y un formato de administración concentrado en “cabeceras” en las diferentes regiones, fundando la capital principal en la actual ciudad de Mtskheta bajo el nombre de Armaztsikhe (Fuerte de Armazi), siendo Armazi el Dios de los habitantes de esta región.
Posterior a ello, y con el nacimiento de Cristo en Judea, la situación en Caucasia se complicaba. Hubo varias guerras entre pueblos de la región de Iberia y Armenia, por ser limítrofes. Pronto el Rey pagano Farnajdom, cuarto del linaje de Pharnavaz, fue destronado y el armenio Arshak tomó el poder, alineando varios sectores de Iberia tras la conquista de las partes armenias. El romano Pompeus Magnus alineó la conquista de Armenia, y la dinastía de Arshakids fue rota. Georgia estaba de nuevo separada, pero la familia del linaje parecía estar aún dispuesta a la lucha. Apareció en el puesto Pharnavaz II, mientras Roma intentó por 20 años controlar Iberia, evento que nunca logró a pesar de que poseían bajo su dominio casi la totalidad de Kolkhida.
Finalmente Roma se vio obligada a ofrecer un trato al Rey georgiano, solicitando su apoyo en la guerra contra la región de Albania, y de esta forma se consolidaron las relaciones benévolas y de alianza. Con la llegada de Pharsman II y sus ideas patrióticas, la posición del Imperio fue levemente amenazado y el Emperador Adrián únicamente pudo retener las revueltas que el líder georgiano promovía, fue con la llegada de Antonius Arrius al puesto de Emperador de Roma que mejoró las relaciones, especialmente porque invitó directamente a Pharsman II a Roma, quien tomó participación por decisión propia en juegos de guerra romanos y fue aplaudido en todo su éxtasis. Sus habilidades guerreras y su facilidad para dialogar, dieron una perfecta imagen entre los rojos italianos y en su honor, alzaron una estatua en Roma (consolidado por el historiador Lucius Casio) y otorgaron a Iberia el eterno estatuto de “amigo y aliado de Roma”.
Pero hay que evitar contar una historia completa de un país tan antiguo especialmente ahora que se intenta relucir lo verdaderamente relevante en esta situación conflictiva; justamente por ello surge la necesidad de recalcar lo que hasta el momento se ha administrado. A ello se apuntará directamente, clamando por el hecho de que todo tiene un principio determinado, quienes habitaban la región Caucásica eran los pueblos que habían formado los hijos de Tharghamos, de quienes algunos se unieron por la cercanía y vivieron con una interdependencia aceptable pero principalmente manipulada por el mayor de los reunidos, Kartlos. Finalmente, ante la influencia del mismo y con el surgimiento histórico, evolucionó la región con sus propios caracteres determinantes y que les diferenciaba ya de cierta forma de los diferentes hermanos que no se habían alineado al caso, como Hayk. Cuando surge por primera vez el término de Georgia, es cuando el Rey Pharnavaz I liberó de manos enemigas a la región alineada bajo el nombre de Iberia, quiso hacer lo mismo con Kolkhida, quienes eran hermanos de sangre por referencia jerárquica (al igual que los armenios, quienes lucharon por los georgianos y viceversa en muchas ocasiones de la historia). Al unirse Kolkhida e Iberia, se le denominó por primera vez Georgia, tierra de los de Kartlos. Ya una nación claramente determinada.
La religión cristiana ingresó en la totalidad del territorio entre los siglos III y IV, primeramente en Georgia; y la organización del país se generó en monarquías y pequeños principados, que podrían considerarse como virreinatos bajo un reinado general. El problema de los georgianos era que por la lejanía de las regiones y por la avaricia que muchas veces dominaba las mentes de los líderes administrativos, optaban por buscar una superioridad y en muchos casos complementaban conflictos internos en la búsqueda de la corona general.
El hecho de tener un cristianismo agregado, promovió a Georgia con buenas relaciones hacia el Imperio Bizantino, procreando aún más la enemistad por hacia el imperio persa. Esto conllevó a muchos conflictos en la región con enfrentamientos entre actores de distintas élites; incluyendo de las regiones georgianas lo cual provocó finalmente un desentendimiento total entre los mismos y el país cayó en un estilo de feudalismo que facilitó la conquista de parte de los enemigos. Los pocos que lograban huir del dominio, pudieron alinearse con los georgianos que siempre estaban alistando actos agresivos para recuperar las tierras y familias desde las montañas.
Al norte del Cáucaso, aún hasta el año 1500 vivían los pueblos kipchagos, de extrañas creencias adoptadas hacia lo musulmán en distintas regiones, y especialmente los más cercanos a los georgianos eran caracterizados como los “come-caballos”, debido a que una de sus delicadezas culturales hacía referencia a la bebida de la sangre de caballo, hecho que llamaba mucho disgusto entre los georgianos por ser considerado el mencionado animal en un honrado compañero del hombre. Estos pueblos “rebeldes” eran básicamente enemigos de Georgia, pero en varias circunstancias jugaron papeles de mercenarios a cambio de ciertas riquezas y facilidades. Cabe resaltar, que Rusia a como la conocemos ahora, no había tocado las zonas del Cáucaso, apenas el “Nuevo Kiev” (raíz de Rusia) se construía entre las ciénagas del nororiente europeo y surgía un nuevo reinado sobre los destronados ucranianos, y luchaban contra pueblos kipchagos y de kankalis.
La inestabilidad del país era clara, pero siempre existía la lucha por la unificación. Finalmente la historia haría justicia y otorgaría al pueblo georgiano una ligera era de liderazgo y poder que logaría mantenerles en paz por varios años. Comenzó con el Rey Bagrat V de la casa de los Bagrationi, y sería su nieto, admirador de Bagrat, quien consagraría finalmente una unión totalmente lineal del país, el Rey David IV Agmashenebeli (reconstructor) a principios del siglo XI estableció la reunión de los pueblos dispersos de georgianos por todo el territorio y desde diferentes ángulos, principalmente de la región de Imereti, buscó la forma de recuperar la capital y unificar nuevamente Georgia, lo cual lograría con combates históricos para este país.
Posteriormente la Reina Tamar consolidaría los atributos de sus antepasados y expandiría la influencia georgiana en la región, convirtiendo al país en una completa potencia regional, promoviendo incluso a nivel continental una nueva índole social, política y cultural, promoviendo en el país muchos de los eventos que por las diferentes guerras por el milenio anterior no habían sido promovidas. Georgia era fuerte.
Pero el poderío duró poco, ya en el siglo XV Georgia fue totalmente desintegrado por los frecuentes ataques multitudinarios promovidos por los mogoles, cuando Timur aplanó las defensas georgianas y se hizo con el país. Y para el siguiente siglo, las tierras fueron conquistadas y divididas entre persas y otomanos, mientras la raza georgiana lentamente se extinguía, aún si algunos pequeños pueblos escondidos se alineaban para promover una que otra rebelión de reintegración. La población georgiana fue totalmente devastada. En cambio el país fue desintegrado en tres partes, Imereti (antiguo Kolkhida), Kartli y Kakheti (antigua Iberia). El imperio otomano conquistó la mayor parte de Imereti con una estrategia de aniquilación, pero existía un amplio navío otomano que poseía sus propias ideologías, ellos al ser convocados a la guerra no siguieron el viejo protocolo otomano sino optaron por sus experiencias en las conquistas a cercanía de Constantinopla e islas y costas de los mares europeos.
El navío otomano se instaló en la región del norte de Imereti, allí cuya parte se llamaba Abjasia, en honor a los arqueros de la ciudadela de Abjasia, una de un centenar, quienes habían combatido con gran honor para la corona de los Bagrationi en uno de los combates contra el enemigo. Por su preparación y valentía, condecoraron la parte con este nombre, condecorando con honor a las tierras del país donde el ejército y el georgiano en sí se fortalecían ante cualquier enemigo. Estos otomanos más allá de conquistadores eran misioneros, ellos se encargaron de establecer su religión en la zona y ante los pocos georgianos que quedaban en la región, tras huir una minoría hacia ese sector consecuencia de los ataques del resto de Imereti, fueron convertidos a la religión musulmana.
En cambio las regiones de Kartli y Kakheti eran hogar de la mayoría de los pocos georgianos que aún existían, ya que eran totalmente minoritarios ante el dominio persa. Justamente la relevancia de que por la intervención del navío otomano, gracias a los avances marítimos de esta civilización, los georgianos ya no pudieron realinearse en las condecoradas tierras de “Abjasia”, sino que tuvieron que buscar escondite en tierras medias del país.
Ante los diferentes intentos de reintegración, fue en el año 1761 que los distanciados georgianos de Kartli y Kakheti se reunieron y se retomó la dinastía de los Bagrationi, fue el Rey Irakli II quien retomó el liderazgo y ambas tierras fueron liberadas del enemigo persa, posterior a ello se comenzaron las luchas por la liberación de la Región de Imereti.
Con las guerras religiosas y la aparición de Rusia como también enemiga de los pueblos musulmanes, ante la aniquilación de los kipchagos; Kartli y Kakheti buscaron alinearse con los mismos en un acuerdo bilateral, bajo el nombre de Tratado de Giorgievsk, estableciendo un apoyo mutuo en caso de tener una guerra contra los musulmanes.
Ahora podría sonar relativamente absurdo, pero en el tipo de guerras que se vivían anteriormente el apoyo de los “lobos” georgianos a los ejércitos rusos pudieron ser vitales, al igual que el apoyo de los nuevos soldados de los Rómanov a los georgianos. Pero eso nunca ocurrió, Rusia y Georgia no lucharon en conjunto, diferente fue la realidad.
La guerra contra los otomanos comenzó con el fin de reintegrar todo el territorio georgiano, y el Tratado firmado con los nuevos “hermanos de religión” parecía otorgar ciertas esperanzas a la monarquía reintegrada georgiana, con líderes ya no tan astutos como antes, esto debido a que la reintegración de la corona georgiana fue primitiva y aún consolidaban consejeros monárquicos y virreyes cuando en los demás países occidentales ya surgían términos tales como la “democracia”. Este hecho conllevó a la existencia de una jerarquía en la casa monárquica, y las decisiones de reyes con falta de valores de liderazgo, se alinearon más por hacia los “respetados consejeros” que los verdaderos guerreros patriotas georgianos, y no solo un cuento habla de ellos sino la historia en general.
A finales del siglo XVIII, y poco después de la firma del tratado que buscaba la lucha conjunta contra el enemigo, una esperanza para reintegrar todo el territorio georgiano, terminó con la invasión desmesurada de los turcos hacia Kartli y Kakheti en varias ocasiones provocando casi una destrucción total de estos territorios, y los rusos no aparecieron en escena. Varios lineamientos de georgianos lograron huir a la devastación y se integraron con los georgianos que luchaban en Imereti, con el fin de voltear las acciones y hacer la reconquista de forma viceversa. Sin embargo la sorpresa fue distinta, los rusos entraron a Kartli y Kakheti y se hicieron con las cabeceras de las principales divisiones y tomaron la casa monárquica, ubicando su propio “gobierno” sobre cualquier monarquía georgiana.
Kartli y Kakheti fueron atacados nuevamente por los turcos, pero esta vez los rusos, quienes ya eran amos y señores de la zona sostuvieron batallas con ellos y contuvieron sus nuevas conquistas bajo la índole de traición, y como si fuera poco, terminaron por conquistar también Imereti, aunque duraron aproximadamente setenta años en lograrlo. Finalmente comenzaron con la limpieza interna, y necesitaron varios años más para terminar de subordinar los pequeños pueblos alianzados de los georgianos que se mantenían con mucha fuerza en las montañas. Pero el erróneo Rey Georgi XII saltó hasta las críticas realizadas por embajadores georgianos en la Tierra Zarista (Rusia), e invitó por medio de sus “consejeros corruptos” a que estas alianzas dejaran de luchar contra los rusos y les permitieran ingresar a sus tierras. El respeto por hacia la monarquía fue clave, pero poco válida, debido a que posterior a ello comenzó un imperialismo ruso en el terreno.
Como si fuera poco los líderes rusos que ahora representaban Georgia, firmaron acuerdos de paz con los turcos y permitieron que éstos se quedaran con territorios que antes eran de Georgia, como la región de Tao-Klarjeti y Lazona. Mientras internamente, en Georgia, promovieron astucias gubernamentales y a todos los patriotas y nacionalistas georgianos les hicieron pasar cárcel y muerte. Sin embargo, la resistencia, ahora en contra de los “traidores rusos” seguía en pie en varias regiones, pero son muy poco relevantes para el interés de este documento, lo que sí hay que resaltar, es que la dinastía de los Bagrationi fue exiliada del país, y ellos se establecieron en el País Vasco, tierra que alcanzaron delegados de la Reina Tamar en la Era de Oro de Georgia.
Curiosamente en la Región de Imereti, en la pequeña esquina del noroeste georgiano, allí cerca de donde durante la era de la Unión Soviética se regaló la zona de Socha a Rusia, existía un grupo mínimo de musulmanes, de la minoría que no había emigrado hacia Turquía, que lucharon en contra de los rusos en medio de la limpieza que los mismos hicieron en todo Imereti a la hora de conquistar Georgia. Curiosamente este grupo minoritario luchó con los cristianos de la región, y ellos no lucharon por volver a conquistar el territorio a favor de los otomanos, sino por la unificación de Georgia. Era esa minoría que el navío otomano había influenciado… en otras palabras, aquellos que querían quedarse bajo influencia otomana se fueron a Turquía, y los que se quedaron promovieron la unificación de Georgia.
Surgió el Imperio Ruso con las tierras de Caucasia conquistadas, y en 1917 con la Revolución Rusa se otorgó la independencia a Georgia, que finalmente se veía alineada, dejando a las tierras perdidas ante los turcos dispersadas por el Sur. La entrada de los ejércitos comunistas en Caucasia también fue un acto memorable y finalmente se consagra la regionalización no Trans-Caucásica, en cuya terminología no se acudirá para evitar complicaciones de comprensión, sino en la República Socialista de Georgia como parte de la Unión Soviética.
Bajo la administración de la Unión Soviética del georgiano (de cierta forma frustrado) Joseph Dzugashvili, mejor conocido como “Stalin”, se promovieron los “puntos rojos del comunismo”, que eran regiones que promovían la centralización moscovita en caso de que alguno de los países alineados quisieran salir de la zona. Eran bombas demográficas con intereses de por medio, realizadas con amplias investigaciones, para crucificar los países más polémicos, con el fin de evitar sorpresas no deseadas con miras a una decaída. La traición de Rusia a Georgia era evidente, y la mentalidad pro-comunista y pro-leninista de Stalin eran acompañadas por su extraño resentimiento familiar en su país natal, donde antes de su ascenso era considerado “asesino y terrorista” (razón por el cual permaneció preso en severas ocasiones), por ende Stalin conocía la importancia de amarrar a Georgia por su cierto liderazgo en la importante región caucásica, y este pensamiento lo transcribió a nivel que los demás mandatarios de la Unión Soviética conocieran la realidad de la zona. Por eso en Georgia se integraron tres bombas, en Abjasia, Osetia del Sur y Acharia. Cada una con diferentes historias que podrían explotar en caso de ser necesario (y lo han hecho), traduciendo la historia a palabras propias, a como hacían los soviéticos con todo (según ellos todas las invenciones científicas venían de hombres rusos, considerándoles como una raza superior en cada sentido humano).
Georgia se reacomodó y la demografía se reestableció en el territorio; y antes de cualquier intento de promoción inició la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente varios abjasios (entiéndase como abjasio a la persona que vive en Abjasia, tal como decir “josefino” a quien vive en San José) y especialmente de la minoría musulmana, se encargaban de brindar información a sus cónyuges turcos y a los representantes de la Alemania Nazi, al igual que muchos chechenios. Por ende Stalin, quien poseía una política de opresión social en todos los sectores de la Unión Soviética, optó por castigar a los involucrados enviándoles a trabajar como castigo en las minas de Siberia, deshonrados por traicionar todo un país en una guerra de salvación. Y curiosamente los georgianos tomaron actitud negativa hacia estas personas por su traición, principalmente porque la figura de la Unión Soviética era georgiano y para los georgianos luchar para un líder georgiano era un honor, mayor que para los demás habitantes de la Unión Soviética, para quienes también era un honor pero con menor grado en comparación a los georgianos; talvez eso explica la razón del porqué en cuanto a términos porcentuales por demografía la mayor cantidad de soldados muertos en la Segunda Guerra Mundial por parte de la Unión Soviética, eran georgianos con un aproximado de 400 000 soldados muertos.
La Segunda Guerra Mundial terminó y posteriormente murió Stalin, se instaló un nuevo sistema y los abjasios castigados volvieron a sus tierras, donde había una minoría de hombres por las grandes pérdidas de la guerra. Sin embargo, aún estos musulmanes traidores eran menos, y sintieron cierto maltrato social cuando sus creencias no fueron convalidadas políticamente. Cabe resaltar que en el comunismo, tampoco el cristianismo era resaltado. Abjasia poseía autonomía pero la minoría musulmana no tenía la libertad de exponer su religión, a como no lo tenía tampoco la gran mayoría cristiana, sin embargo es claro que igual participaban de sus ceremonias y solo negaron su actitud por política. Asimismo Abjasia se convirtió lentamente en un centro de atracción turística a nivel de todo el bloque comunista.
El tiempo pasó en calma, Georgia se reconformó un poco después del golpe de la guerra, pero todo se complicó nuevamente, ante los proclamados de la Perestroika y el deseo del pueblo georgiano de no proseguir con estas teorías, la Unión Soviética parecía colapsar lentamente y las políticas agresivas no eran la solución. Tras una marcha pacífica el 9 de abril de 1989 en Tbilisi, las tropas soviéticas (rusas) reaccionaron con agresividad convirtiendo las calles de la capital georgiana en un cementerio. La masacre fue terrible y condujo al país al deseo de separarse de la Unión Soviética lo más pronto posible. Tras la tragedia se realizó un referéndum en el territorio georgiano (incluyendo la actual provincia de Abjasia) y un aproximado del 98% votó a favor de la Independencia de Georgia.
Georgia se independizó y fue electo presidente Zviad Gamsajurdia, miembro nacionalista georgiano quien promovió el nuevo país con el fin de crecer por subsistencia propia; pero reflejó su disgusto por las minorías. Apoyado por un grupo de corruptos que formaban su gabinete, promovieron sus ideas con el fin de intereses personales y el país cayó en alta violencia política. Apoyado por el grupo paramilitar de los “mkhedrioni” (“jinetes”), liderado por uno de sus principales aliados políticos, Gamsajurdia no pudo controlar las diferencias entre sus ideales y la de los miembros de su gobierno, y se vio rodeado de un caos.
Eduard Shevardnadze, último ministro de asuntos exteriores de la Unión Soviética, principal creador de la “Perestroika”, apareció en escena con el fin de derrocar al presidente y la corrupción vigente. Al llegar al poder, Shevardnadze se alineó con algunos de los miembros del viejo gobierno que aún tenían poder irrevocable y comenzó una persecución de los que llamó “zviadistas”, seguidores del gobierno nacionalista y terrorífica de Gamsajurdia, dejando de lado la mafia que surgió a las espaldas de estos eventos.
Georgia vivía una guerra civil, y como si fuera poco las cosas se complicarían. Con el fin de derrocar al presidente Shevardnadze, el grupo de “zviadistas” corrió hacia la región de Imereti y se alineó con un pequeño grupo terrorista musulmán que en la zona había para promover constantes ataques contra el Gobierno.
Entre sus fechorías terroristas, esta alianza se encargó de asaltar trenes, todos los que pasaban de Georgia a Rusia y viceversa, cortar medios de comunicación, atentar contra aviones públicos de sobrevuelo y secuestrar figuras tanto sociales como políticas (también se les señala por el asesinato del expresidente Gamsajurdia). Y ellos se establecieron en Abjasia, donde raptaron a un ministro de asuntos internos, lo cuál obligó a Shevardnadze intervenir con miembros del ejército georgiano quienes obtuvieron una victoria aplastante sobre los terroristas de la región.
Algunos pocos huyeron hacia las montañas y allí fueron reforzados. Promovidos con varios coroneles de ejércitos rusos, les alinearon bajo una Confederación de Montañeses del Cáucaso donde incluyeron los restantes abjasios de la minoría musulmana, prorrusos nor-caucásicos incluyendo grupos terroristas chechenios con presencia de tales como Shamil Basayev, Boris Akhmunichev, Sultan Sosnaliev, entre otros; y con grupos terroristas armenios, cosacos y osetios. Asimismo fueron apoyados por mercenarios paramilitares y tropas de los ejércitos rusos de tierra, aire y mar. La idea de este grupo de terroristas era retomar Abjasia, y promover allí, bajo la promesa del Kremlin, un nuevo “Monte Carlo en Europa Oriental”. Pero para lograr esta meta habría que sacar a los georgianos de Abjasia, por ser una amenaza para estos fines prometedores.
Este grupo de alineados atacó varias veces y fueron repelidos por los ejércitos georgianos, hasta que finalmente tuvieron apoyo directo del ejército ruso y terminaron conquistando en 1993 el territorio de lo que actualmente auto-declaran independiente. Pero la conquista fue poco admirable, posterior a los bombardeos y a la retirada de los ejércitos georgianos liderados por Shevardnadze quien se salvó mínimamente no haber muerto en el conflicto, comenzó una campaña de limpieza étnica donde los ahora declarados “separatistas” asesinaron bajo masacres terribles, reconocidos por la Oficina de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, a todos los que llamaron “georgianos” de la región.
Hay que aclarar algo directamente, por la antigüedad del país y por su formación, las personas de cada uno de los pueblos georgianos, más allá de las regiones, conforman nombres propios. Todos los que provienen de Guria son llamados “gurulebi” (los de Guria), en la modernidad de Samegrelo “megrelebi” (los de Samegrelo). Asimismo los que abjasios son conocidos como los que viven en Abjasia. Pero por rasgos históricos y culturales ya hemos visto que son un mismo pueblo, y cuando se condecoró la alianza bajo el Rey Pharnavaz antes de Cristo, se llamó “tierra de los de Kartlos” a todos aquellos que eran familia de los hermanos menores de Kartlos y quienes se alinearon en dos bandos iniciales.
Abjasia, un pequeño pueblito, era igual que las demás, del mismo rasgo de la misma descendencia. Con el nacimiento de la unión de Georgia, se reitera, antes de Cristo, la primera Georgia como tal, era parte de la misma, y durante el paso de la historia fue consolidada como sede para reintegración de poderes, la parte generalmente del noroeste de Imereti se convirtió en el buque de guerra de los georgianos debido a que estaban rodeados de montañas del Cáucaso, por cuyo lado los ataques de los kipchagos eran poco severos, y por el Mar Negro, por donde únicamente por flotas podían conquistar la región.
Fue solamente en el siglo XVI que los navíos otomanes conquistaron esta región ya que los ejércitos de tierra de los mismos no pudieron pasar por lo que ahora se conoce como el Alto de Kodori. ¿Que si existió una devastación de la población? Fue peor para el resto de Imereti, además la región que convirtieron los otomanos no era únicamente la actual Abjasia, sino toda la parte noroccidental de Georgia. Abjasia unitaria como tal nunca existió, era una de las partes de lo que podría considerarse como el Reino de Imereti en Georgia, se reitera para cuestiones de claridad, Reino de Imereti en Georgia.
El grupo de los separatistas que surge luego de la toma de Abjasia en la década de los noventas por medio de la confederación de los pueblos montañeses del Cáucaso carece de algún fundamento. En la línea de lucha aparecían terroristas abjasios que habían apoyado a los zviadistas que huían del gobierno y planeaban golpes de Estado. Estos terroristas eran la máscara de la alianza, auto-consagrándose como una diferente etnia, cuando realmente el único contacto relevante que tuvieron con lo ajeno fue hasta el siglo XVI bajo efectos colonizadores, y aún eso fue algo que no marcó la diferencia en la lucha por la unidad de Georgia durante los siguientes 4 siglos, y la identidad georgiana incluso creció más allá de ser delimitado.
¿Quiénes más reconquistaron el territorio?, incluso vídeos subidos a Internet a disposición del público entero mostraban a bandas terroristas armenias de vendas rojas, quienes carecían de algún posible interés cultural en la región claro está ya que incluso la distancia entre ambos es de leguas. Grupos terroristas chechenios que nada tenían que hacer en Abjasia y mercenarios rusos, una forma de llamar el gobierno ruso a sus soldados quienes en tropas bien alineadas destruyeron la población georgiana, ellos no tenían razones de intervenir en los asuntos internos de un país ni mucho menos apoyar a grupos terroristas, pero mucho peor que ello, jamás podrían ser genocidas.
En el material audiovisual que se maneja en Internet, se denotan algunas entrevistas en temporada de ataque de la confederación terrorista, allí varios soldados claman que buscan “Abjasia sin georgianos”, como un protocolo a la iniciativa nacionalista de Gamsakhurdia que clamaba por “Georgia para los georgianos” no en un aspecto de xenofobia sino de patriotismo; y al ser preguntados de la razón de este odio por hacia quienes clamaban, anunciaron “son georgianos todos aquellos que no están en planes del nuevo Monte Carlo”.
Luego de la conquista de Abjasia, se cerraron las fronteras y comenzó una limpieza étnica, denominada limpieza étnica de georgianos de parte de los abjasios; pero es curioso aclarar ello ya que los abjasios que vivían en la región eran georgianos… quienes hacían el genocidio no eran personas de una etnia definida ni era por razones culturales. Recordemos la confederación, era formado por una minoría de terroristas georgianos que vivían en la región de Abjasia y que tenían una ligera diferencia, influencia musulmana adquirida en el siglo XVI por los navíos otomanos, grupos terroristas de chechenios que habían sido expulsados de sus tierras del Norte del Cáucaso, terroristas armenios buscados por la ley internacional por sus actos en el Alto de Karabakh y diferentes regiones de la zona, y ejércitos rusos. Ninguno de ellos son abjasios, abjasios eran las personas que vivían en Abjasia, a como son guruli los que viven en Guria y son megreli los que viven en Samegrelo.
Aproximadamente 35 000 civiles fueron asesinados en un masivo genocidio que integró actos de tortura, violaciones, necrofilia y hasta canibalismo; registrado un sinfín de violaciones a los condecorados “derechos humanos” promovidos por los ejércitos de la confederación. Además un total de 350 000 abjasios huyeron de la región y próximamente una gran mayoría se estableció en la región de Zugdidi donde se construyeron edificios de refugio para todos los damnificados, en un aproximado de 15 000 personas durante la siguiente década.
La limpieza se prolongaba de pueblo en pueblo, y posteriormente con cada frecuencia se mostraban más actos agresivos en contra de los civiles y ampliaba el número de exiliados abjasios. Curiosamente los datos demográficos señalan exactamente lo que se defiende históricamente, según un lineamiento ordenado de los últimos censos en Georgia, antes del conflicto y la limpieza étnica en la región de Abjasia vivían 550 000 habitantes.
Actualmente en Abjasia se registran 180 000 habitantes, pero se debe comprender que de los 525 000 un total de 400 000 abjasios fueron asesinados y exiliados, más los griegos, turcos, ucranianos y armenios que vivían en la región y que tuvieron que huir ante la situación, se puede aclarar que únicamente quedaron internamente los miembros de la confederación y quienes apoyaban este radical movimiento, más uno que otro pequeño pueblo muy aislado, que no fue hasta el año pasado 2008 que fueron asimismo destrozados.
Ante esta situación crítica y radicalmente incoherente, Rusia fue nombrada mediadora de la situación en la zona. Curiosamente posterior a cada firma de tratados de paz la parte rebelde atacaba y conquistaba una nueva región, y las acusaciones de derechos humanos crecían. Como si fuera poco Rusia no permitía a los georgianos hacer su parte, mientras otorgaba libertad a la parte rebelde, al menos, no contaba mucho con sanciones. Las negociaciones que en algún momento plantearon no se establecieron, más allá de eso, Rusia no otorgó ayuda a los exiliados abjasios sino a la construcción de centros turísticos para la atracción de la población rusa a la región.
Acerca de los terroristas que habitan en la zona, curiosamente, fueron todos premiados con pasaportes rusos e incluso participaron frecuentemente en elecciones del gobierno ruso. Los terroristas recibieron apoyo de infraestructura de parte rusa a tal grado que en 1998 los ejércitos de Abjasia poseían más armamento que los ejércitos de toda Georgia. Las provocaciones continuaron y el año pasado, tras el conflicto de Osetia del Sur, otra bomba soviética, los ejércitos rusos junto a los rebeldes establecidos en Abjasia avanzaron para desalojaron los pequeños pueblos a los cuales aún no habían podido ingresar.
Ahora cuando finalmente la orden mundial política tomó cierto voto para amarrarse los pantalones, denotaron que la situación ya se había escurrido de las manos e intentan flaquear mostrando sus incrédulas y falsas recomendaciones de “negociación”, a los cuales curiosamente la parte que en algún momento se consideró “mediadora” es la que se niega a participar. Como si fuera poco, el apoyo de Rusia es tan radical que Occidente podría tomar este evento claro como un hecho de sabotaje que durante los años del conflicto se dieron, pero siguen confiando, talvez por interés propia o cobardía, en la buena fe de un país que ha escupido toda la estructura sobre la cual se ha construido la falsa moral “democrática y liberal”.
¿Por qué las elecciones de independencia de Abjasia no son relevantes?, porque quienes votan no son abjasios, sino son la minoría constituida por todos aquellos violadores de los derechos humanos que ya reiteradamente se han mencionado, y miembros terroristas de nacionalidades que nada tienen que estar haciendo en la región. Los abjasios aún viven, no fueron acabados como los hermanos chechenios, ellos aún viven y habitan temporalmente en Zugdidi, ya que esperan, los adultos exiliados en la fe a sus nietos, quienes combaten en el ejército de Abjasia, tropa del ejército de Georgia, con el fin de vengar la muerte de sus hijos, y devolver a sus futuras generaciones las tierras que les pertenecen.
Acerca de la participación mundial, nuevamente la muestra de la inutilidad de tanta organización política; mientras sabelotodos vestidos de corbata discuten disfrutando una copa de champagne, miles sufren las consecuencias de su inutilidad. Y ahora aparecen Nicaragua y Venezuela, los únicos países del mundo, apoyando el reconocimiento de Abjasia como país independiente. La pregunta será si verdaderamente ellos promueven un sistema político anti-imperialista, o si simplemente poseen una mente inmadura, adolescente, estúpida y errónea de querer realizar actos solo para ir en contra del sistema, como el típico alborotado jovial que se bebe una cerveza en media plaza de la democracia, frente a la caravana del presidente y en un acto memorial, y como si fuera poco, termina aventando la botella del contenido sobre uno de los carros.
Y los de RAI Novosti defienden una etnia propia de los abjasios, si Abjasia fuera una etnia diferente, entonces todo Imereti debería declararse independiente - ¿no lo creen?, por supuesto, se me olvidaba, hasta hace poco la región de Acharia (parte central de Imereti) también poseía un gobierno separatistas bajo el liderazgo de Aslan Abashidze quien también acudía a términos patéticos de raza, finalmente el pueblo realizó un levantamiento y el único 3% que apoyaba al mismo solamente pudo optar por huir en helicópteros enviados por el gobierno ruso y hacia Rusia.
En definitiva, el problema general fue causado por la creación de las “bombas soviéticas”, declarando zonas autónomas a las regiones que Moscú podía utilizar en caso de que los países más peligrosos de las diferentes zonas buscaran una forma de alejarse del dominio potencial. Acharia fue el único superado, el pueblo hizo la diferencia. En Abjasia y Osetia del Sur (Georgia), en Nardgorno-Karabakh (Armenia y Azerbaiyán) y Transniester (Moldavia), los rusos se encargaron de eliminar al pueblo y crear ellos un pueblo falso… pero finalmente debe ser claro que ellos no buscan estas regiones, buscan los países enteros y en caso de ser permitidos incluso las independencias de estos asesinos, únicamente promoverán lo que ya se ha realizado, el avance continuo luego de cada tratado de paz. Rusia una vez al lado plano de los Cáucaso, puede avanzar por tierra con mayor facilidad… la comunidad internacional ya ha metido la pata, restringiendo los actos georgianos y no sancionando los actos rebeldes, por no ser reconocidos. Pero aún tienen la potestad de evitar que las cosas se vuelvan peores, lo único que deben hacer no es sancionar al gobierno rebelde de Abjasia ni Rusia, sino, dejar de meterse en los asuntos donde saben que no harán más que estorbar.
El papel de Occidente en este conflicto es como el papel del muchacho que se mete en una riña para agarrar de los brazos a su amigo, sin percatarse que el enemigo está suelto y mientras él sostiene a su amigo más bien le ayuda a que éste le golpee con más facilidad.
¿Qué dirán en RIA Novosti, qué apoya Hugo Chávez?, si en este humilde documento hemos resumido la historia verídica de la región, ¿qué cuentos etimológicos están sacando los rusos si aparecieron en la tierra de un grupo de asesinos exiliados de Ucrania que tuvieron que establecerse en la que llamaron ante su resentimiento el Kiev Ruso, porque no podían tener el verdadero Kiev como hogar? ¿Qué podría decir un pueblo que se estableció en ciénagas y creció a raíz de asesinatos de pequeños pueblos entre los bosques? ¿Qué voto tiene un país que surgió 2000 o 3000 años después de la creación de la civilización de Georgia?
Y si Rusia no es partícipe en esta historia… mucho menos lo serán Nicaragua y Venezuela quienes ante su desconocimiento total están promoviendo lo que ellos mismos afirman que critican… el imperialismo.
¡Despierta Latinoamérica! ¡La libertad no está en la revolución absurda ni en la subordinación! No hay sabor dulce más apreciado que el generado por la victoria hacia el enemigo en su propio juego. Muchos quienes piensan ser parte de un nuevo mundo y alardean de sus nuevos conocimientos, nunca entenderán que siempre habrá alguien por encima de ellos y que posiblemente lo que ellos miran es lo que algunos desean que miren. La estupidez no nace con el hombre, sino evoluciona a raíz de su propio ego, y pobre aquel quien caiga en las creencias de lo superficial, pero más pobre aquel quien caiga en lo radical de su propia creencia.
A mí también me gusta el Kremlin, me agrada que en San Petersburgo durante varios meses nunca anochezca, me gusta el diseño de las matroshkas… tengo un amigo ruso y he jugado hockey en el patio trasero de Moscú… pero en Abjasia se hizo un genocidio, y miles de compatriotas míos murieron ante un sueño económico, la creación de “Monte Carlo”, murieron masacrados, niños y niñas fueron violados y decapitados frente a sus madres, quienes fueron humilladas y dejadas con vida para que corrieran en su desnudez por las montañas, para que huyeran embarazadas golpeadas, una gran parte pereció en el frío de la noche. Hombres fueron sepultados vivos bajo el barro ayudado por la incrédula lluvia que Dios dejó caer sobre el Cáucaso, clavados en los árboles fueron muriendo lentamente mientras los rebeldes ante burlas y risas le sacaban los ojos y los utilizaban para acariciar a las niñas amarradas en el suelo. Aproximadamente mil civiles fueron introducidos en el Estadio Central de Sokhumi, amarrados y clavados sobre la gramilla de un verde fugaz, y por varios minutos las ametralladoras automáticas estuvieron sonando por los cielos hasta que el último bebé que se apegaba al congelado pecho de su madre no terminara de llorar. Y fue durante el mundial de fútbol de Estados Unidos 1994 que Oleg Salenko marcaba 5 goles en un mismo partido para su Madre Rusia, que los ejércitos rusos entregaron un regalo al gobierno georgiano donde sus valientes soldados jugaban al fútbol con las cabezas de las víctimas.
Estos son vídeos, acompañados de declaraciones de comandantes rusos que estuvieron en la zona, ellos mismo declararon, como si fuera poco, entregados a la Oficina de las Naciones Unidas, junto a declaraciones de las personas exiliadas de la región. Junto al material que está al alcance de todos nosotros. ¿Qué ha hecho el mundo?
“Y declaró Chávez – viva la independencia de Abjasia... Pues valoro sus palabras estimado Hugo, pero le diré algo, tome las armas que quiera, negocie su petróleo con quien quiera, hable de la forma más abominable que prefiera, redacte la falacia poética que escupe en cada conferencia engañando a sus seguidores (a Hitler también le aplaudían, en Afganistán celebraron el 11 de septiembre del 2001)… pero por un momento, deje de hacer el papel de imbécil”.
Kaji Gonenashvili
San José, Costa Rica
Octubre, 2009
viernes, 16 de octubre de 2009
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