jueves, 1 de enero de 2009

El nuevo mundo de las Relaciones Internacionales

La historia cambia continuamente, con la reiteración de algunos factores que siguen determinando los nuevos ponderados en el ámbito característico en la interpretación de las correlaciones entre las diferentes sociedades. No ha sido únicamente ese factor el cual ha cobrado vida en la trascendencia del año 2008, sino que una vez llegados al final del mismo, nos hemos acercado más a la posibilidad de determinar la verídica explicación de lo que se conocería, según el autor de este blog, como el nuevo mundo de las Relaciones Internacionales.

Debe ser evidente y lógico para cada individuo con interés en temáticas sociales, que el año 2008 ha dejado evidencias para convocar al llamado de una nueva estrategia de organización en el Sistema Internacional, retenido o permitido, las corrientes corroboran la fluidez de los aspectos ideológicos que han promovido la integración entre bandos de distintos aspectos, más allá de extremos. Fue a principios de la década de los noventas que una nueva implementación internacional conllevó a la tormenta subjetiva de oportunidades, y ciertos órganos cobraron vida, pero ante la incapacidad de actuación en los rubros sedimentarios y la incapacidad de la potencia absoluta de la década, Estados Unidos de América, de alcanzar la hegemonía por la mediocridad de su gobierno demócrata, el desplazamiento del orden ha resurgido a niveles inigualables y ahora nos enfrentamos a un mundo que pareciera tomar cada día una mejor imagen de su nueva cara.

El término de “nuevo mundo” no ha sido empleado por primera vez por el autor de este escrito, inclusive en alguna ocasión se calificó el mismo como la base del diseño de un nuevo sistema dentro de las relaciones entre los diferentes actores del globo, y justamente ante los eventos del año 2008 se conllevó a un punto de conclusión, el cual determina que la consecuencia de los mismos ha sido un acercamiento fortuito a ese nuevo orden mundial que pronto conllevará las destrezas más resplandecientes.

El surgimiento de China como potencia mundial no es noticia de este año, pero sí podemos aclarar el orden mundial como multipolar debido a que una de las grandes economías que surgían con los años fue muy velozmente adquirido por una potencia individual, echando a perder cualquier alianza estratégica comercial dentro del nuevo sistema internacional denotando nuevamente que quienes conllevan el poder de las situaciones son los estados como tales, dentro de su organización interna.

Mediante este evento nos referimos directamente a Rusia, una economía caída en la mediocridad del siglo pasado y consumida en los rasgos de la pobreza masiva de sus ciudadanos, que se ha levantado con una estrategia política inigualable. Considerando el “fenómeno pizza” que se ha formó en el Sistema Internacional ante la discapacidad potencial norteamericana de tomar el poder absoluto, Rusia comenzó a atacar los puntos frágiles apoderándose de las contradicciones del derecho internacional y enfrentando todos los órganos que alguna vez, en los últimos años, dieron esperanza a la estabilidad mundial, aunque sea en sus proyectos imaginarios, enfrentaron con un juego de interrelación entre lo objetivo de sus acciones y lo subjetivo de su ideología, y se levantaron de entre las llamas de la caída convalidándose en una tercera potencia, y posiblemente la más peligrosa, en la línea de evolución.

En primer lugar tenía que surgir la economía, y de esta forma lo lograron tomando en sus manos en cuestión de días la economía más estable del mundo entero. La Unión Europea por medio siglo superó destellos, transcribió de la historia común un milagro social y cuando parecían tomar fuerza a nivel internacional, fueron tomados por Rusia. A inicios del año 2009 ya la Unión Europea carece de algún poder propio, su autonomía radica directamente de las decisiones políticas rusas debido a la dependencia regional por las materias que únicamente por controles rusos pueden adquirir y son vitales para su subsistencia.

En lo comercial Rusia aún no ingresa a la OMC y aunque ha aniquilado al único país que se ha negado a su ingreso, parecieran tener ya poco interés en una Organización cuya base y fundamento radica en otro imperfecto, como la misma de las Naciones Unidas, la cual mediante el nacimiento de las contrariedades dentro del Consejo de Seguridad y la inutilidad de cumplimiento de investigaciones pareciera ser menos interesante de lo que aparentaba.

Ahora Rusia va por Estados Unidos. Cuando el país norteamericano tuvo en sus manos la decisión del futuro de Rusia, el gobierno demócrata de Bill Clinton limitó sus posibilidades y otorgó aperturas a una sociedad norteamericana desorientando ideales de expansión ideológica bajo intereses hegemónicos, la llegada del gobierno de Bush fue tardía. En este año aparece otro espíritu demócrata, Barrack Obama, quien posiblemente complemente su política exterior como lo hizo Clinton o más levemente, y ahora con una Rusia agresiva y que lentamente se infiltra en territorios americanos pasmando relaciones militares con Venezuela, Cuba y Nicaragua, podríamos hablar de que la verdadera economía en juego no se entabla en el oriente del globo, sino en el occidente mismo.

En Latinoamérica el pueblo no aprende, y varios países parecen dirigirse nuevamente al mismo fraude que varias décadas atrás les costó la pobreza eterna. Los títeres de la sociedad mundial ya no son los africanos, quienes se han convalidado, en ciertas regiones, economías de bastante determinación, sino que ahora lo son los pueblos latinoamericanos quienes mediante su inocencia transmiten chispa en relaciones de estrategia política masiva a nivel internacional.

La guerra de Georgia fue la presente del acontecimiento de cobra de vida del país cosaco, y no es duda que se convirtió en el evento central de la diferenciación de una década de organizaciones internacionales al regreso de otro período de intereses estatales con fines hegemónicos. Las organizaciones como la ONU, la Unión Europea, la OTAN e inclusive la OSCE han perdido todo valor adquirido y no desaparecen únicamente porque saben que dicho hecho podría conllevar a una crisis mortal del planeta, porque a pesar de que no sean tan efectivos, han logrado reducir algunos amarres conflictivos mediante esperanzas no tan garantizadas.

En cuanto a la crisis financiera mundial, es la simple expresión de la caída del poder occidental en el planeta y posiblemente durante la prolongación de este año, se vaya a sentir más fuertemente. El mundo no va a cambiar, ya el cambio comenzó mucho tiempo atrás y quienes no hicieron lo que pudieron haber hecho, ya corren contra el reloj.

Ha comenzado la nueva era de las Relaciones Internacionales y el nuevo mundo está por asumir el orden absoluto y definido en el Sistema Internacional.

Gonenashvili, Kaji.
San José, Costa Rica.
01.01.2009