No hace falta introducirnos profundamente en los procesos de reorganización global que se plantean en el Nuevo Mundo, ni tampoco en los motivos histórico-culturales que conducen a los pueblos a dimisiones y anexiones por doquier, y principalmente dimisiones; esto con el fin de comprender la nueva política aplicada por Putin en contra de Georgia, y mediante lazos similares, en contra de Occidente.
Georgia era el país con más zonas rojas de la era comunista, en otras palabras, por más que crearon lazos de hermandad entre georgianos y rusos siempre existió ese sentimiento, principalmente del georgiano hacia el ruso, que llevó a una desconfianza incomparable. Fue la Segunda Guerra Mundial que les unió bajo la misma bandera, principalmente por el mandato inigualable de Joseph Stallin en el asiento de la URSS, y después, caídas tras caídas aunque un tanto disimuladas por las autoridades.
Este artículo no recopilará los actos del genocidio implantado por un grupo de revolucionarios abkhazios en la provincia llamada Abkhazia, no se mencionará como este grupo, apoyado por grupos terroristas de otros pueblos caucásicos y enormes batallones del ejército ruso, expulsaron a la mayoría máxima del territorio abkhazio y a otra gran mayoría de este porcentaje, les fusilaron con actos de enorme violación de derechos humanos… especialmente necrofilia y canibalismo.
Se va a hablar de la actualidad de la situación política de la región, y es que con la independencia de Kosovo, el gobierno Ruso ha movido nuevamente sus hilos de manipulación. Un país que meses atrás únicamente optaba por hundirse en el amplio mal de destrucción, nuevamente lanza sus salpullidas e intenta arrastrar la mayor cantidad de la esfera posible, y conociendo su único poder, la han utilizado a más no poder.
No tienen el ejército mejor armado del planeta, ni el más numeroso, pero poseen armas cuyo uso mínimo llevaría al planeta y a la raza humana a la muerte. Es esto lo que ha mantenido a Rusia en pie y todos los agentes del Sistema Internacional le conocen, ahora utilizando una política extremista hacia un fascismo inexplicable, el Gobierno Ruso intenta manipular cualquier asunto del globo bajo sus muy predecibles chantajes.
Como Kosovo obtiene su independencia (un poco apresurada si se pregunta al autor), Rusia declara un apoyo máximo con Abkhazia y Ossetia del Sur, apoyando radicalmente su independencia. Curiosamente, con ello exprimen cualquier máscara que su antiguo gobierno pudo implantar en la región, corriendo el riesgo de perder cualquier posibilidad de tomar las regiones por las buenas.
Rusia era el mediador de los conflictos en Abkhazia y Ossetia del Sur, y dentro de ningún margen internacional es permitido violar tal contrato y pasar de un terciario, a un activo partidario de un solo polo, en otras palabras, otorgar un favoritismo bajo la máscara de arbitraje. Si bien Georgia antes intentaba demostrar esta cara de Rusia ante las organizaciones internacionales, ahora, ya con los puntos demostrados, intentan combatir la enemistad.
Instantáneamente, ante la declaración de los rusos, se entendió que la única forma de solucionar la situación sería con un nuevo conflicto, por ende los ejércitos rebeldes, que no nos atrevemos a llamar abkhazios, se alinearon en la zona fronteriza con los verdaderos ejércitos abkhazios, que luchan curiosamente del lado georgiano. Los miles de “ciudadanos rusos”, indefensos civiles, existentes en la provincia georgiana de pronto se convirtieron en una amenaza internacional y derribaron con piedras un avión georgiano, según ellos mismos informan. En cambio, Putin no abre ningún intercambio bilateral con estas zonas, sino que, simplemente oficializa lo que ya tenía abierto por mucho tiempo, en otras palabras, se descubre en su plenitud, dejando bien en claro que conlleva en su lado las de ganar, ya sea por las buenas o por las malas.
El Gobierno Georgiano, que aparentemente esperaba esta actitud, ha convocado a una reunión extraoficial del Consejo de Seguridad de la ONU en la próxima semana, donde se conversará de este despliegue militar y donde se otorgará, según parece, un permiso de ataque para los ejércitos georgianos a la región rebelde, que se complementaría como en la última opción, no muy coherente, de vencer en esta batalla.
Pero el punto curioso no complementa la actitud rusa por encima de Georgia, sería como un punto de enfrentamiento entre Occidente y Rusia, tal como fueron Corea y Vietnam para el socialismo y el capitalismo durante la Guerra Fría, aunque podría ser inclusive el combate en Europa Oriental otorgada de parte del nazismo y el fascismo que finiquitaron más tarde los Estados Aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Asimismo Rusia utiliza máximamente su palanca, el futuro candidato a presidencia Medvedev muestra su armamento y apunta misiles a Kiev amenazando a todo occidente por sus movimientos fronterizos a las regiones rusas. A un país indefenso y con insuficiente capacidad militar para defenderse de un arma de otro globo, violando puntos del Tratado de No Ploriferación y cualquier logística político-militar del Sistema Internacional, ¿recuerda esto la violación de la Alemania Nazi de los Estados Neutrales?
En fin, la capa antimisiles de la OTAN debe complementarse en todo el continente europeo, y Abkhazia tendrá que ser resuelto por medios violentos, lamentablemente el combate conlleva la eliminación de Rusia o la eliminación de Georgia. Y hay que tener mucho cuidado, que un triunfo occidental en Abkhazia no conllevaría a un golpe de imagen a Rusia, sino al golpe que esperaban para caer. Una vez vencidos en terreno de patio, los rusos, no podrán recuperar su estadía internacional, y posiblemente en caso de lo que defina el Consejo de Seguridad, Rusia tendría que enfrentar su última batalla complementaria, lo cual hace el evento aún más peligroso para un país tan pequeño como Georgia.
Los acontecimientos están en marcha.
Kaji Gonenashvili,
San José, Costa Rica.
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