martes, 24 de junio de 2008

Actualidad de Abkhazia, temporada alta de Médvedev


Ha comenzado una nueva etapa dentro de la búsqueda de la solución del polémico conflicto que se ha vivido en Abkhazia desde tempranos años de la década de los noventas, temporada en el cual Georgia, país al cual pertenece la provincia separatista, anotó en su carta histórica una nueva independencia, esta vez, de la Unión Soviética.

Las muestras de denuncia por el genocidio realizado por los abkhazios por hacia en contra de la población georgiana, que representaba a más del ochenta por ciento de los habitantes de la región, categorizados dentro de la jerarquía que los mismos separatistas defienden, no han sido suficientes para el Consejo de Seguridad de la ONU para clamar por una acción internacionalmente merecida en la región.

Últimamente la actitud internacional ha sido muy sigilosa, directamente relacionada a la necesidad de evitar un nuevo conflicto mayor ante los rusos, quienes curiosamente han estado al borde del precipicio, situación en la cual cualquier menor corriente de aire podría empujarlos a la guerra, y pareciera de cierta parte que es ello lo que buscan dentro de su política exterior.

La salida de Putin del puesto presidencial de la Federación Rusa no ha sido más que el inicio de una nueva alianza nacionalista dentro del orden ruso, esto si consideramos que Médvedev, nuevo presidente de dicho país, cuenta con un infinito formato de documentos que alienta en contra de las bases de tolerancia y derechos humanos. Quien en un principio parecía la mano derecha de un gobierno sigiloso, ahora se pasma como el líder absoluto de la promoción de sus ideas absolutistas, y no hace falta recordar que el ex presidente Vladimir Putin, actual Primer Ministro, no tiene mayor función que la de continuar con sus extrañas declaraciones abstractas enfrente de los medios de comunicación.

El hecho de comentar radicalmente en contra de Médvedev no se debe al caso individual ni personal hacia quien podría complementarse como una figura en este siglo, por a como se diseña su gobierno desde el primer día en que apareció en el mandato, o inclusive se puede atrever a decirse que desde tiempos atrás, sino que se debe a su extremismo dentro de las temáticas de mayor colisión dentro de las políticas internacionales, entre ellas el punto de vista por hacia la guerra, entre los demás puntos de la Carta de la ONU que ahora pareciera que uno de los principales miembros comienza a violar.

Curiosamente este evento ya venía ocurriendo desde tempranos días de mandato de Putin, pero un estilo de manipulación y doble cara hacía evitar al resto del Sistema Internacional, especialmente de la elite occidental, tener razones claras de discusión o subsidio. Si bien la estrategia de Médvedev en el gobierno se vino construyendo desde tiempos atrás, actualmente su posición se muestra con menos hipocresía que nunca, y el hombre quien ha dado vida a un nuevo carácter o identidad nacional a Rusia muestra sus dientes a todas las tierras que internacionalmente alguna vez Rusia tocó.

Con este documento muchas de las razones de la contrariedad de Rusia por hacia los fundamentos del derechos internacional se harán evidentes, no se necesitará recordar de los millares de materiales que aportó ya el gobierno de Saakashvili, actual presidente de Georgia, donde se aclaraba la participación radical de Rusia en la zona de conflicto de Abkhazia en los eventos del genocidio, sino con las evidencias de la política aplicada en los últimos días por Médvedev se evidenciará lo que se podría llamar un atentado a los lazos de la política internacional, eventos que provocaron la confusión de Europa previo a la Primera Guerra Mundial y fueron base de los ideales radicales de la Segunda Guerra Mundial, principalmente promovidos por Mussolini y Hitler con las famosas doctrinas de fascismo y nazismo.

El presidente del país caucásico de Georgia, Mikheil Saakashvili, defendió en sus últimas presentaciones ante el ámbito internacional que la importancia del conflicto con Abkhazia no era únicamente de preocupación para los georgianos, sino que representaba el punto claro de la capacidad de los rusos en su futuro. Defendió que era una prueba de reacción a lo que podrían hacer los países de la Alianza del Atlántico y especialmente aquellos que apoyaran la política occidental. Asimismo aclaró que el acto seguido de la posible victoria en Abkhazia sería invadir Crimen, región ucraniana con mayoría poblacional rusa, y la situación de Rusia con Abkhazia representaba algo que podría culminar en grandes tragedias, como lo fue alguna vez el accionar de la Alemania nazi por hacia los Sudetes en el año 1938.

El papel que desempeña Rusia en el conflicto se ha caracterizado como la de un mediador, a como se le clamó debido a las circunstancias en un principio dado. Curiosamente los rusos han utilizado su posición de mediadores únicamente para dar de santos al frente de declaraciones internacionales, pero ha sido el colmo que con los últimos acontecimientos ni siquiera se han dignado de dar ninguna explicación, evidenciando con mucha claridad su radicalismo en el puesto. Si bien antes rechazaban los verdaderos eventos históricos, ahora, inclusive los utilizan para denotar amenazas masivas totalmente rechazadas por lo que se llama la Carta de la ONU, un “instrumento” plenamente ineficaz en el conflicto.

Los Estados de buena fe han desaparecido por eventos de malicia, nuevamente, pero la identidad rusa se complementa como un tipo de monarquía absolutista, si bien dentro de un término democrático promovedor, de igual forma muy oculto en cuanto a la posible simpleza que se pensaba generar en la interrelación de los Estados especialmente luego de la caída del muro de Berlín.

La evidencia muestra que los rusos se encargaron del genocidio promovido a principios de los noventas en la región de Abkhazia, donde aniquilaron por mayoría a la población georgiana y dejaron con vida únicamente al círculo menor de separatistas pro-rusos y rusos de natalidad. La promesa del gobierno ruso era la de crear en Abkhazia una ciudad de renombre como Monte-Carlo. Curiosamente, y debido a los eventos, con un ejército ruso enemigo se les declara mediador de la situación y comienzan, con mucha comodidad, generar amarres de seguridad para que en caso de que Georgia despertase, no tuvieran muchos problemas.

Ante la sorpresa de muchos Georgia despertó con la Revolución de las Rosas en el año 2004 y llevó al poder a Mikheil Saakashvili quien en menos de un mes ya había complementado todas las demandas posibles hacia el Estado ruso y su homónimo Vladimir Putin, como descendiente del “pecador” Boris Yeltsin. Ya los ejércitos rusos bien implantados en la zona, con barreras y crecimiento en masa con recepción de millones en armamento y utensilios de guerra, reciben la invitación de Occidente de abandonar la zona debido a que su actividad ha sido negativa.

Pero los rusos no fueron primitivos y recalcaron que no abandonarían la zona debido a que en ella vivían ciudadanos rusos, por quienes la Constitución Política de Rusia respondía directamente. Pero nace la incógnita, la razón del por qué habitan ciudadanos rusos en una zona de conflicto y donde todo fue provocado por “abkhazios” a como se da a entender. Putin arrastró los eventos por el paso de los años y ha llegado Médvedev y los puntos comienzan a explotar lentamente.

Ahora los ejércitos rusos en lugar de abandonar la zona, se dan el lujo de sobrellevar inclusive masivamente un nuevo movimiento militar. En primer lugar violando el acuerdo de medición que se decretó en el año 1993, los rusos han incrementado en mayoría su número de soldados en la región y por encima de ello, de armamento masivo, abriendo una nueva base militar en la zona de Ochamchira. Asimismo, y sin permiso o arreglo de negociación, han llevado varios batallones a complementar y arreglar las vías férreas de la región, curiosamente únicamente aquellos que conducen hacia Rusia, de donde según Saakashvili recibirían con más facilidad y velocidad armamento en caso de estallar un conflicto bélico, lo cual está casi pronosticado en estos momentos, en fin, la estrategia militar es evidente.

Pero la neutralidad rusa nuevamente se pone en duda al apoyar concretamente la independencia de la región, si su puesto es de mediación no se ve la toma en cuenta del punto de vista georgiano, que teóricamente, conlleva todas las de ganar ante un punto radical “abkhazio”. Y si fuera poco, ya Rusia ha complementado tratados de intercambio con Abkhazia, para apoyar en su crecimiento económico y comercial, sin dejar de lado que para los juegos olímpicos de invierno que se realizarán en Sochi han construido fábricas de materiales en dicha provincia por su cercanía y facilidad de transporte, nuevamente, sin ningún permiso del lado georgiano.

Asimismo los abkhazios no se han quedado atrás en sus declaraciones y han llevado amenazas terroristas al medio internacional por no seguir al pie de la letra sus demandas. Con el emitido de la Organización Internacional de Aviación Civil (ICAO) de no permitir realizar vuelos hacia Abkhazia y de sancionar a todos los Estados que lleguen a hacerlo debido a que dicha región aún pertenece al Estado Georgiano, los abkhazios denotaron mucha molestia y amenazaron directamente con derribar a todo avión civil que sobrevolase la región. También por intermedio de su portavoz declararon que los vuelos de Abkhazia a Rusia y viceversa estaban más que de sobra para las necesidades de la región y afirmaron, con cierta malicia, que nadie podría evitarlo.

Nuevamente la mediación rusa está en duda, y claro está que junto con estas afirmaciones nadie se explica por qué la parte rusa se niega a negociar. Es comprensible que los miembros de Abkhazia se nieguen a sentar complementos con los georgianos, pero si los rusos conversan con los abkhazios, no existe razón por el cual le huyan al diálogo con el gobierno georgiano, o peor que planteen condiciones para hacerlo. Y es que el capricho de los rusos es claro, si no se hacen las cosas a como ellos claman, primeramente se aplicará la fuerza y continuamente, el extremismo a como se hizo a principios de la década de los noventas.

Posiblemente la razón primordial del por qué los rusos no han conllevado este asunto a términos físicos ha sido el hecho de que dependen absolutamente de Georgia para promover su economía comercial internacionalmente, y es que es el país caucásico quien tiene la última palabra del globo completo para permitirle a la Federación Rusa ingresar a la OMC. La razón justificable de los georgianos para no dar el paso de luz verde a sus vecinos categorizados como potencia mundial, ha sido debido a su radicalismo en el conflicto, pero por ser éste un tema político, los georgianos han tenido que buscar otros motivos que sean justificables dentro de la OMC para no dejar admitir a quien podría ser uno de los miembros más importantes para el desarrollo de la Organización. En primer lugar se menciona que Rusia ha exportado desde Abkhazia y Ossetia elementos comerciales que tendrían que ser emitidos por el mismo gobierno georgiano, en otras palabras, obteniendo todas las ganancias posibles del caso sin ninguna justificación complementaria.

Este posicionamiento radical del país caucásico en las reuniones de la OMC han llevado mano fuerte de parte de los rusos quienes han comenzado a usurpar con una política más complementaria y radical en las zonas de conflicto e inclusive a procrear provocaciones, enviando sus contingentes de “paz” a invadir pequeños pueblos alrededores de la zona, donde curiosamente han perdido todos los enfrentamientos militares contra los georgianos.

Asimismo, varios meses atrás, miles de georgianos fueron deportados de Rusia sin razones justificables, más de la mitad de los mismos poseían documentos plenamente actualizados dentro de los requerimientos de la Federación Rusa para admitir inmigrantes y muchos de ellos eran profesionales, muy lejos del término de comerciantes baratos, a como se les calificó en el gobierno ruso. Asimismo las condiciones de devolución fueron plenamente inhumanas, donde más de cinco personas murieron en el declive de encierro que se realizó en aviones de carga, ni siquiera comerciales. En efecto la provocación fue plena, pero a cambio de una rodilla doblada, el gobierno georgiano decretó un enorme agradecimiento al gobierno ruso por permitirle a todos los georgianos de su país regresar donde debían estar, y los aviones de carga, los devolvieron con regalos.

Pero nuevamente el humanismo queda limitado, a los georgianos que deportaron, les dieron 2 horas para recoger lo que pudieran, lo que quedó en las casas, incluyendo las mismas propiedades, pasaron al nombre del estado ruso, conllevando una enorme ganancia y totalmente injustificable.

El posible ingreso de Georgia a la OTAN ha sido otra noticia impactante para los rusos, y es que este proceso se ha demorado exactamente debido a que los rusos han amenazado con utilizar armamento nuclear en caso de permitirse dicho efecto, ya que lo consideran como una “amenaza” a su integridad territorial. Pese a ello ya Georgia ha firmado y es parte del escudo antimisiles que implementa la OTAN en la región.

Y si la OTAN era un decreto explosivo, peor se sintió la declaración del francés Sarkozy acerca de la posible integración de Georgia y Ucrania a la Unión Europea, y curiosamente el apoyo que lentamente ha crecido en pro de los georgianos, especialmente con lo que se vivió como consecuencia de la intervención de 400 militares rusos que apoyarían con la renovación de los ferrocarriles en Abkhazia, evento que los mayores Estados reclamaron a los rusos y también en su conjunto, la misma OTAN y la Unión Europea, que demandaron el evento como acto sin “base legal”.

Asimismo las declaraciones de Yuri Luzkov, alcalde de Moscú, han sido generadoras de confusiones de si realmente evidencia la política exterior de Rusia, y es que el mismo ha mencionado en términos radicales que Abkhazia y Ossetia del Sur serían adjuntos a Rusia por cualquier medio, defendiendo que la única salida que poseía Georgia era declarar la independencia de ambas provincias “por las buenas”, nuevamente calcando en duda la mediación rusa, y bajo burlas de tientes, ha declarado que la Península de Crimea, Ucrania, también se uniría al desfile. Estos eventos le han conllevado a ser declarado, tanto en Georgia como Ucrania, una persona non-grata.

La posición de Rusia hacia Georgia sigue siendo plenamente radical, de un salvaje que asecha a su presa por términos de fuerza militar ya que por economía, comercio y política no han logrado más que golpes a su propia imagen. La excusa de los caucásicos para no permitir el ingreso de Rusia a la OMC ha sido más complementaria, más efectiva y mucho más creíble que cualquiera de las que ha implantado Rusia para evitar que Georgia produzca un crecimiento indeterminado en su actuación internacional. Desde los términos de integridad territorial, hasta su posible ingreso a la Unión Europea, poseen como único enemigo la amenaza nuclear que la potencia zarista podría generar, sin fundamento, con el único objetivo de utilizar la fuerza para su posición, acto que en el nuevo mundo es plenamente rechazado por la política internacional.

Asimismo, dentro de sus últimas presentaciones, los rusos han afirmado que los georgianos crean provocaciones y que si continúan así habrá un despliegue militar y un estallido de guerra. La razón de esta definición ha sido porque los georgianos han detenido a cuatro efectivos del contingente de paz de Rusia que se paseaban armados y amenazando en la ciudad de Zugdidi, sin permiso. Aunque la parte georgiana ha afirmado que no teme a las amenazas de guerra que clamó Rusia, hay que recordar que la deportación de miles de georgianos se dio como consecuencia de la detención de varios oficiales rusos que laboraban en términos de espionaje dentro de Georgia, excusa suficiente para realizar los actos inhumanos que efectuó el gobierno de Putin contra los ciudadanos georgianos.

Los eventos continúan, la situación sigue en su máximo apogeo en términos de complicación, y es claro que tiene más relevancia de lo que muchos podrían imaginar. Lo que ocurra en Georgia con este conflicto, bien podría ser determinante en la actitud de Rusia por hacia los demás países de la vieja elite soviética que lentamente intentan recuperar dentro de su brutalidad. Ahora, en el Cáucaso, se otorga el apoyo que no se dio a principios de los noventas, la comunidad internacional conoce los riesgos de la zona y si no han tomado la decisión clave, no ha sido por razones más que el miedo que poseen al guerrero liberado que responde al nombre de Rusia, y que posee armamento nuclear que utiliza para amenazar hasta a los Estados más chicos.

Pueda que éste haya sido un artículo radical en contra de la política exterior rusa, pero ante las actuaciones y ante su presencia en el ámbito internacional es poco lo que se puede alardear en pro de la Federación de Rusia. El colmo mayor se presenta cuando se descubren artículos por Internet que apoyan estos eventos, lo inhumano, el genocidio, la necrofilia, el machismo, el canibalismo, el terrorismo, toda violación de los derechos humanos en su máximo y peor apogeo… lamentablemente, pese a lo masivo en información, son términos que mucho quienes comentan, desconocen…

Kaji Gonenashvili - Junio, 2008